domingo, 27 de octubre de 2013

Insomnio. Homero. Izadas velas. Ósip Mandelshtam



Insomnio. Homero. Izadas velas.

Leí la lista de las naves hasta la mitad:

alargadas larvas, el vuelo de las grullas,

que un día se alzaron sobre Hélade.


Como cría de grulla en tierra extraña

sobre la cabeza de los zares se esparce la espuma divina.

¿Hacia dónde navegáis? ¿Y quién, sino Helena

a Troya os llama, guerreros aqueos?


El mar y Homero, todo lo mueve el amor.

¿A quién he de escuchar? Homero calla,

y el negro mar, elocuente, rumorea

y con grave fragor se acerca a mi cama.


Ósip Mandelshtam (Varsovia, Imperio ruso, 1891 - Vladivostok, Unión Soviética, 1938) fue un poeta ruso de origen judío- polaco, miembro de la corriente acmeísta. Murió en un campo de trabajo estalinista. Entre sus obras: Tristia, 1922.

miércoles, 23 de octubre de 2013

lunes, 21 de octubre de 2013

Adiós a las Humanidades y bienvenidos al lager



La excusa de la rentabilidad económica está haciendo desaparecer de nuestro sistema educativo los estudios de Humanidades, uno de los pilares de una educación integral, crítica y liberadora. No eres rentable, luego te eliminamos.
Son numerosos los centros de educación secundaria de nuestra región a quienes les han obligado a suprimir las materias de Latín, Griego, Historia del Arte o Literatura Universal. El pretexto no ha sido otro que el bajo número de alumnado matriculado en la modalidad de Humanidades. Si a esto añadimos que la LOMCE hace casi desaparecer la Música de los currículos o deja a la Filosofía en 2º de Bachillerato como una materia optativa que se puede elegir entre otras muchas, incluidas la Religión, el futuro que espera a estos estudios es desolador. Pero más desolador es sin duda el horizonte que le aguarda a una sociedad que se rige exclusivamente por motivos de índole económico.
Como todo el mundo sabe, Humanidades procede del latín homo, ser humano, y estos estudios se llaman así porque están dirigidos a educar lo que es más propio de los seres humanos, esto es, su razón. Una razón que es común a todos los hombres y mujeres, independientemente de su condición social, sexual, racial o de cualquier otra índole. Las Humanidades educan la razón humana en su totalidad, enseñan a discurrir de una manera correcta, sin prejuicios, sin sofismas, sin engaños ni falsedades. Por ello, cuando una persona aprende a bien pensar se hace más humana, es decir, puede ejercer mejor su libertad y trabajar por un mundo sin privilegios, puesto que comprende que si la razón es común, común ha de ser el bienestar de todos los seres que comparten la comunidad. La razón, la libertad y el bien común, estos son los objetivos que persiguen las Humanidades.
Sin embargo, un sistema educativo que mira solo la rentabilidad económica, que considera a las personas que estudian exclusivamente como engranajes que deben ser incrustados en un mercado laboral (por cierto, ¿de qué mercado laboral hablan cuando existen 6 millones de personas despojadas de su derecho al trabajo?), es un sistema educativo que instrumentaliza a los seres humanos, que los utiliza como herramientas, como simples medios para alcanzar un fin. En consecuencia, quienes diseñan estos planes de educación están minando nuestra mayor grandeza, nuestra dignidad humana, que consiste en que cada persona es un fin en sí misma.
El primer objetivo de los nazis que administraban los campos de concentración era matar la dignidad de los presos para hacer luego de ellos, sin ninguna protesta o rebelión, cualquier cosa, desde jabón a humo y cenizas. Este es sin duda el camino que nos quieren hacer tomar quienes hacen desparecer de nuestros centros educativos todo vestigio de pensamiento, de crítica, de libertad y de dignidad. En nuestra mano está aceptar el camino del matadero o bien no renunciar a la razón y rebelarnos.

Conrado Santamaría

martes, 15 de octubre de 2013

L’ÂGE D’OR. José Mª Álvarez



L’ÂGE D’OR

La esperanza tiene siempre encogido el corazón
                                   -Salvatore Quasimodo-

Leo a

Virgilio La

Tarde estalla

Con toda su espesura Alá es Eterno canta

Una voz abrasada Burroughs

Pasa los días disparando

Con su revólver contra

La

Pared Mi

General Giap da

Ejemplo matando Anquises muestra

A Eneas

Los romanos que han de sucederle


José María Álvarez (Cartagena, 1942, es un poeta y novelista. Su principal obra es Museo de cera (1970).

miércoles, 9 de octubre de 2013

Jardín en las afueras. José Agustín Goytisolo



Jardín en las afueras
 
Fulgor de realidades: en la sombra
en la luz y entre árboles y hiedra
supo el joven que su alma era también
su cuerpo –lo mismo que el aroma
de la flor es la flor– y escucha ahora
decir que el sumo bien entre los hombres
es la amistad y no los muy inciertos
e inicuos dioses.
                                   El tiempo –piensa–
ha de caer mas no podrá quitarme
lo que aquí yo he aprendido:
fin en sí misma la amistad es ventura
que solo exige en otro una respuesta.

Y la voz del maestro prosigue: <
clara en la acequia y que no falte el pan;
el resto sea lujo>>. Hasta el jardín
en las afueras llegan atenienses
para escuchar a este hombre al que muy pronto
los deshonestos llamarán impío.
                                                           Y el joven
en su interior repite: corra el agua;
corra y llene el jardín de frescura y rumor…
Y al fijarse en los ojos de Epicuro
una idea le asalta como una sacudida
y formula un deseo o un conjuro:
¡Jardín de realidades: permanece;
no en otro mundo sino en este sitio!

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928 - Barcelona, 1999) fue poeta y escritor. Entre sus obras: Bajo tolerancia, 1973 y Palabras para Julia, 1979.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El laberinto en el laberinto. Antonio Orihuela



El laberinto en el laberinto


He visto muchos laberintos:

El laberinto de Cnossos,
que servía para guiar a las danzantes
en un sensual baile que ejecutaban al llegar la primavera.

El laberinto que hay tallado en una roca
cerca de la ermita de Nª. Sra. de Piedra Escrita.

El laberinto de las paredes del CBGB,
en el Bowery, Lower East Side de Manhattan.

El laberinto de una camiseta de Paris Hilton
en la que se lee DEATH TO THE RICH.

El laberinto de las calles de Rabat Es Sefli, del Aaium,
del Husts, del Auki, del Mel-lah, todas confundidas
en los ojos de una paloma blanca llamada Tetuán.

El laberinto de las civilizaciones, de las religiones,
de los ladrones.

El laberinto de los Gobiernos, los ministros, los banqueros,
los jueces, los abogados y los medios de comunicación.


El laberinto de los trust, los holding, los lobbies.

El laberinto del mercantilismo, de los negocios,
de la corrupción, del egoísmo.

El laberinto de la estupidez, de la vulgaridad, de la sangre.

El laberinto abismal del proletariado.

El laberinto de los sueldos de miseria
y las jornadas extenuantes.

El laberinto del trabajo infantil, del hambre
y la falta de vivienda.
El laberinto del fracaso del capitalismo
para gestionar la riqueza.

El laberinto de los cuerpos.

El laberinto de aquella adolescente que me decía
que no quería ser recordada
porque se consideraba una más
del montón de gente que no será recordada.

El laberinto de la infelicidad, de los suicidas.

Todo en el laberinto, sin afueras,
nuestra casa sin centro
donde el único cobijo es andar por él,
perdidos, desorientados, fragmentados,
sin mucha idea del sentido o del sinsentido de la vida,
un enigma que crece con las preguntas que lo nombran
y que siempre nos gana la partida,
porque somos nuestra propia presa
y tendríamos que saber vivir con esta certeza,
y disfrutar hasta el final con esta cacería
donde Teseo tira del ovillo de Ariadna
y se encuentra que el hilo
termina en su propia boca.

Antonio Orihuela (Moguer, Huelva, 1965) es poeta, ensayista y articulista. Su obra literaria e intelectual, de marcado carácter libertario, participa del movimiento colectivo de la poesía de la conciencia. Entre sus obras: Todo el mundo está en otro lugar, 2011 y Cosas que tiramos a la basura, 2012.