miércoles, 10 de octubre de 2012

Una sociedad de idiotas o las Humanidades en la LOMCE



Una sociedad de idiotas o las Humanidades en la LOMCE

Los antiguos griegos denominaban idiotas (de la misma raíz que idios: particular, propio de cada uno) a las personas que solo se preocupaban por sus asuntos particulares, su vida privada, sus asuntos personales. Lo contraponían a “politikón” (lo social, lo político), que lo aplicaban a quienes estaban interesados en las cuestiones públicas y el bien común. En aquella sociedad “democrática” (con todos sus defectos, pues ya sabemos que ni las mujeres ni los esclavos disfrutaban de los derechos de ciudadanía), quienes trabajaban por el bienestar y la prosperidad de su comunidad eran mejor valorados que aquellos que miraban solo por sus propios negocios. Finalmente, la palabra “idiota” acabó derivando en insulto.

Con la irrupción del sistema capitalista la cosa cambió. Se consideraron como modelos que había que imitar a los burgueses que se enriquecían poniendo todo su esfuerzo personal en acrecentar su riqueza desentendiéndose de la cosa pública. La coronación de este proceso fue el triunfo ideológico de la burguesía al imponer a toda la sociedad su propia escala de valores, que rezaba así: el enriquecimiento de los individuos contribuye a la riqueza de las naciones y al bienestar común. Hoy en día la falacia del modelo neoliberal se ha implantado definitivamente.

La nueva ley de educación (LOMCE) del ministro Wert es un reflejo de esta ideología neoliberal. La educación deja de ser una finalidad en sí misma, para convertirse en “ancilla oeconomiae”, es decir, en “sirvienta de la economía”. El objetivo de la enseñanza ya no va a ser educar integralmente a las personas para que se conviertan en sujetos autónomos, responsables y solidarios, sino en crear mano de obra barata al servicio de un modelo económico que a todas luces ha resultado injusto, insolidario y depredador para con las personas y el propio planeta. El papel al que se reduce a las Humanidades en el nuevo proyecto de ley es solo una pequeña prueba de todo esto, entre las muchas que se podrían aportar.

En la así llamada, con ironía sangrante, Ley para la Mejora de la Calidad Educativa, el estudio de las Humanidades, que educa en los seres humanos lo que les define como tales seres humanos, es decir, la propia razón, queda definitivamente postergado en beneficio de otras materias instrumentales. No importa ya educar seres pensantes, críticos y autónomos, sino “instrumentos de producción”, seres con unos conocimientos mínimos que estén dispuestos a trabajar con dureza y resignación y que no se planteen la justicia o la injusticia de su situación vital o la posibilidad de transformarla.

Así, en la LOMCE, la situación de las Humanidades queda mortalmente dañada. La Cultura Clásica desaparece de 3º y 4º ESO, ni siquiera aparece nombrada en toda la ley. El Latín se dará en el curso preparatorio de Bachillerato (4º ESO) solo para el alumnado que vaya por la rama de Humanidades y Ciencias Sociales. En 1º y 2ª de Bachillerato se impartirá Latín como materia específica de la modalidad de Humanidades, mientras el Griego queda relegado a la condición de materia optativa de oferta no obligada, lo que supone su práctica desaparición. 

Sospechando las razones profundas que les han llevado a ello, solo cabe denunciar que quienes han diseñado el anteproyecto de la LOMCE, imbuidos de las ideas neoliberales rampantes y pensando, como siempre, a corto plazo, lo que desean sin rubor es una sociedad de idiotas, personas sometidas a un sistema económico degradante, que no piensen, que no critiquen, que se callen, que asuman su situación de inferioridad y que no sueñen en cambiarla, mientras que los que están arriba se siguen enriqueciendo tranquilamente y sin oposición. Y si algún rato les da por pensar que solo sea en sus propios intereses y nunca en el bien común. 

Porque las así llamadas autoridades educativas seguramente saben que una de las palancas que abrió las puertas de la Bastilla y posibilitó el triunfo de la Revolución fue el estudio de las Humanidades que los enciclopedistas franceses llevaron a cabo y les hizo abrir los ojos a las injusticias del Antiguo Régimen, cuando las comparaban con los aires “democráticos” que respiraron los ciudadanos de la antigua Grecia y de la República romana. 

¡No seamos idiotas!

Conrado Santamaría

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