martes, 29 de noviembre de 2011

Eros es el agua. Gioconda Belli



Eros es el agua

Entre tus piernas
el mar me muestra extraños arrecifes
rocas erguidas corales altaneros
contra mi gruta de caracolas concha nácar
tu molusco de sal persigue la corriente
el agua corta me inventa aletas
mar de la noche con lunas sumergidas
tu oleaje brusco de pulpo enardecido
acelera mis branquias los latidos de esponja
los caballos minúsculos flotando entre gemidos
enredados en largos pistilos de medusa.
Amor entre delfines
dando saltos te lanzas sobre mi flanco leve
te recibo sin ruido te miro entre burbujas
tu risa cerco con mi boca espuma
ligereza del agua oxigeno de tu vegetación de clorofila
la corona de luna abre espacio al océano
De océano los ojos plateados
fluye larga mirada final
y nos alzamos desde el cuerpo acuático
somos carne otra vez
una mujer y un hombre
entre las rocas.

Gioconda Belli (Managua, 1948), poeta y narradora nicaragüense. Entre sus obras destacan Línea de fuego y La mujer habitada.

lunes, 21 de noviembre de 2011

In girum imus nocte et consumimur igni. Antonio Orihuela



In girum imus nocte et consumimur igni

La nueva belleza será situacional,
es decir, provisional, y vivida realmente.
Internacional Situacionista
(1957)


Queremos poner arte en la vida
pero sólo levantamos monumentos al dinero.

Queremos poner arte en la vida
pero no queremos ir más allá.

Quien quiera poner arte en su vida
deberá cambiar de vida,

inventar un modo propio de vida
sería realizar la gran obra de arte con la propia vida,
pero todo es confuso,
todo se erosiona.

Caos, caducidad, precariedad
son hoy categorías económicas,
el discurso monolítico del poder
hace innecesarias las reflexiones comunitarias.

Nos educan con anuncios,
nuestros sueños están hechos de publicidad,
las consignas de la emancipación
vienen del consumo.

En este desear, parece que los únicos que saben lo que quieren
son las autopistas y las grandes superficies comerciales,

pero no hay autopista que nos aleje de nuestras vidas miserables
y nos lleve de vuelta al hogar.

Tampoco hay en las estanterías una sola clase de galletas.


Nos estamos volviendo inhabitables.

Antonio Orihuela (Moguer, 1965) es poeta, ensayista y articulista. Su obra literaria e intelectual, de marcado carácter libertario, participa del movimiento colectivo de la poesía de la conciencia desde su emergencia al principio de la década de los noventa. Todo el mundo está en otro lugar, 2011

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Strada dell´ Abbondanza. José Emilio Pacheco


Strada dell´Abbondanza

A fuerza de explotar a los esclavos
y robarse dinero público,
hubo auge en los negocios. Así los ricos
se volvieron más ricos, mientras los pobres
redoblaban su hambre y su miseria. La ciudad
desbordó sus antiguos límites, perdió sus rasgos
originales, fue construida
según los lineamientos del imperio. También el habla
se corrompió con los hablantes. Y el lujo
entró como la hiedra en muchas partes.
Combatieron el tedio con la droga.
Nos legaron imágenes de sus actos sexuales
como extraño presentimiento
de su fragilidad. Y entre robos
y asesinatos por dondequiera, el terror
extendió su dominio. Miedo en la alcoba
y pánico en la calle. Furias y penas.
Sobre todo odio
proliferante. Porque el bien camina
pero el Mal corre (y no se sacia nunca).
Todo esto sucedió en Pompeya, la víspera
del estallido del Vesubio.

José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) es un poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista mexicano integrante de la llamada «Generación de los años cincuenta». Innumerables premios, entre ellos el Cervantes 2009.

lunes, 7 de noviembre de 2011

GRIEGOS. Ana Isabel Conejo








GRIEGOS

El griego antiguo no dispone de un término específico que designe el azul.
Hay un nombre para lo oscuro (del negro al cárdeno,
quién sabe si pasando por los tonos del mar al filo de la noche),
y existe un adjetivo para los verdes casi transparantes
o nacarados o lechosos
del agua y de los ojos.

Pero nada en la batalla parece azul, o verde.
La sangre es roja, negras
las naves, y sobre el mar vinoso,
un sol de sombras traza
su trayectoria ardiente de ceniza.

Los griegos eran ciegos al azul:
eso es, al menos, lo que piensan
ciertos filólogos.
¿Qué veían, entonces, cuando alzaban
los ojos hacia el cielo?
Sólo el color del cielo
en aquella ciudad y a aquella hora:
un color indecible, hecho de tarde y cantos
de pájaros oscuros en las ramas,
de olor a puerto y a comida, de sedosas
penumbras que se alargan, de voces que se alejan
y promesa de luna.
Un color indecible que nosotros no vemos…

Ana Isabel Conejo (Tarrasa, 1970) ha residido casi toda su vida en León. Autora de poemarios como Atlas (Premio Hiperión 2005), Umbral, Prisión o llama y Colores (al que pertenece el presente poema).