miércoles, 18 de noviembre de 2009

Dos poemas sobre Lerma


Arriba, el balcón del frío,

las balaustradas del aire,

el cielo y los ojos míos.


Abajo, el mapa: tres ríos

y un puente roto, sin nadie.


Rafael Alberti




Juncos


No te despiertes. Deja

la margen izquierda del horizonte azul grana,

y asciende entre la niebla hacia el palacio apaisado de Lerma.

Siéntate. Suspira apenas. (No te despiertes.)

Contémplate en el espejo de la fuente de junto a la iglesia,

y si acaso llueve o hace viento o gime un niño,

únete a la cuadrilla de segadores que camina hacia Covarrubias,

con una hoz anaranjada junto a las anchas alas de sus sombreros pajizos,

gira un poco hacia la colina

(no te despiertes), y penetra entre los juncos del Arlanza,

húmeda de rocío y desnuda de luna (no te despiertes).


Blas de Otero

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